La escuela de mi hija

En la escuela de mi hija todo el mundo se conoce. Las maestras saben el nombre de todos los niños. Los niños y niñas saben el nombre de todas las maestras. Todos los niños y niñas se conocen entre ellos. Conocen a la cocinera y la cocinera los conoce a todos. Los padres y madres se conocen entre ellos en la mayoría de casos…

Cuando llegas por la mañana, siempre hay la directora o alguien del equipo directivo a la entrada de la escuela disponible para comentar lo que haga falta. Cuando se trata de resolver un problema, la respuesta es sí. Cuando se trata de hacer una propuesta, la respuesta es sí. Cuando se trata de hacer una aclaración o sugerencia…. la respuesta es sí. Las cosas son fáciles.

En esta escuela las familias pueden entrar. Hay lugar para todos. Puedes acompañar los más pequeños en el aula, puedes entrar a ver aquello que tanta ilusión le hace a tu hijo enseñarte, puedes hablar con el maestro, puedes quedarte a jugar en el patio después de la escuela… A menudo se proponen actividades donde participan padres, madres, abuelos y abuelas, tíos y tías, vecinos… explicando experiencias, oficios, cuentos, fábulas, desarrollando juegos o practicando deporte con diferentes idiomas, la red formada por todos y todas los que formamos parte se va enriqueciendo…

Y también hay conflictos, claro, porque los conflictos son inherentes al ser humano. Por eso los niños y niñas aprenden a gestionarlos desde el primer momento con la ayuda de los maestros. Una maestra, un día, me dijo: “Cuando se están peleando o veo que hay algún conflicto paro la clase y hablamos. Y hasta que no lo han resuelto, no continuamos. Para mí, como madre y ciudadana de este mundo, es muy importante que aprendan a resolver estas u otras situaciones.” Y es que cuando un niño está inquieto, preocupado, agobiado por algo que le está pasando, es muy difícil que aprenda los contenidos trabajados.

Cada vez más, expertos en educación, economía, psicología y sociología constatan que vamos hacia una sociedad donde prevalecerán las habilidades personales y sociales por encima del currículum. Ya está pasando en la selección de recursos humanos de las empresas más modernas: interesan personas que sepan resolver problemas, gestionar conflictos, mirar hacia el futuro aprendiendo de los errores y pensando positivo. Personas resolutivas y acostumbradas a la comunicación asertiva, la cooperación y el trabajo en equipo.

El pasado no lo podemos cambiar pero el futuro está en nuestras manos.

Gracias, escuela de mi hija y de todas las niñas y niños de nuestro pueblo, para contribuir en hacer un mundo mejor.