Unas obras y un traslado: cómo sobrevivir?

El último medio año he pasado por unas obras y un traslado: una experiencia que me ha permitido poner en práctica todos mis recursos personales e inventarme los que no tenía. noia_trasllat

Los que habéis pasado ya sabéis de qué va. Enzarzarse en una reforma o en una obra de otro tipo nos permite conectar con un cúmulo de emociones, como son la rabia de la injusticia (cuando no nos hacen lo que queríamos), el miedo de cómo quedará (cuando no confiamos plenamente con nuestro criterio, con nuestra elección o con el profesional), la alegría de la celebración (en cada final de etapa, cada cosa bonita, cada paso).

El estrés se hace presente porque tenemos mil cosas en la cabeza, y los que trabajamos, somos padres, y nos autogestionamos la obra aún lo tenemos más complicado. Parece que el día debería tener 48 horas y todavía no acabaríamos, ¿verdad?

Mi labor como coach me ha permitido disponer de recursos personales clave para superar las pequeñas crisis, mantener la calma y evitar enfermar porque, aunque parezca exagerado, puedes acabar enfermo.

Algunas reflexiones que quiero compartir con vosotros, sobre todo con los que pasar por una experiencia similar son que para sobrevivir a una obra y un traslado nos ayudará mucho:

– Adaptarse al cambio y gestionar imprevistos. Cuando el desastre es tan grande que no se puede echar atrás, buscar cuál es la solución. Siempre hay una solución que nos dejará más o menos tranquilos. Es importante encontrarla, negociar si es necesario con el industrial y gestionar nuestra enfados de modo que podamos comunicarlo desde el “yo siento”.
– Ser organizado y planificar las obras como si de un proyecto profesional se tratara (calendarización, presupuesto en hoja de cálculo, lista de tareas, reuniones periódicas …).
– Tener mucha paciencia. Con el ritmo, con los conflictos, con la pareja (aceptando que cada uno tiene su manera de ver y vivir los acontecimientos), con los hijos si los hubiere.
– Tener habilidades sociales para tratar con los industriales: una mezcla de asertividad, determinación en el discurso y empatía, para no caer en la desesperación. Es decir, ponerse en la piel del industrial, aceptando la situación, también nos ayudará.

En definitiva, son cualidades que nos ayudan en general a tener una vida más fácil y tranquila, más allá de la situación en que nos encontramos, y los momentos difíciles son ideales para ponerlas en práctica, para reflexionar sobre las que no tenemos y para disfrutar y agradecer las que dominamos.

Como decía la cantante y actriz estadounidense Dinah Shore, No hay situaciones desesperadas, sólo gente que se desespera con las situaciones.

Vull rebre informació de les activitats de Núria Balliu i exercicis per fer a casa.

Enviat correctament. Gràcies!