Vacaciones!

Recupero en la memoria estos días después de vacaciones, un artículo que me pasó una compañera de trabajo hace años, cuando trabajaba en la Fundació SER.GI. Hablaba del síndrome pre y post vacacional. Reímos un montón porqué acabábamos de llegar de vacaciones y estábamos todos con cara de agobio. Y la verdad es que nos ayudó mucho, más allá de reírnos, que es muy sano, también nos ayudó a tomar conciencia y relativizar la situación. 

La principal característica del síndrome pre vacaciones es el estrés generado por todo lo que tenemos que acabar, que se acumula en el cansancio que ya tenemos del curso. Lo que caracteriza el síndrome post vacaciones és el estrés y el estado depresivo del volver a empezar y dejar atràs el relax de las vacaciones. Tanto si estás a punto de irte com si ya has vuelto y te sientes identificado con alguna de estas situaciones, tranquilo. Todo está dentro de la normalidad.

En este artículo te doy unas pautas para que si estás de vacaciones, acabes de disfrutarlas plenamente, y si ya has vuelto, sigas difrutando.

Este verano, viajando con familia he podido aplicar pequeñas técnicas de mindfulness que si las ponemos en práctica en el momento oportuno, pueden marcar un cambio substancial hacía las vacaciones deseadas.

El ser humano, tal y como explica Rafael Santandreu en su libro El Arte de (no) amargarse la vida, tiene tendencia a amargarse la vida, como si estuviéramos más diseñados para el sufrimiento que para el disfrute.

La primera propuesta que te hago, estés en el momento que estés, es que tomes conciencia de cuando se enciende el pensamiento negativo, y que cuando te des cuenta, hagas una pausa, respires, y dejes ir la emoción negativa asociada a este pensamiento, para dar espacio al momento presente.

Otras cosas que puedes aplicar durante les vacaciones són:

– Bajar el ritmo. Date más tiempo para hacer las cosas. Olvídate del reloj.
– Priorizar. Establecer pequeños objetivos diarios. Tenemos tendencia a querer hacer muchas cosas cuando estamos de vacaciones y llenarnos la agenda o la cabeza de compromisos. No hace falta.
– Dormir tanto como necesites. No hay que sentirse mal por eso. Tu cerebro necesita regenerar neuronas.
– Disfrutar de la natura. Date espacios para andar, bañarte al mar o al río, respirar aire sano.
– Romper la rutina. Marcha, haz maletas aunque sea para ir cerca de casa, cambia de ambiente.
– Practicar el comer consciente. Durante las vacaciones te puede ayudar mucho a estar presente, desconectar y saborear los gustos.
– Aceptar las emociones que te toca vivir en cada momento. Respíralas. Date permiso para sentir la felicidad de no hacer nada, la ilusión de nuevas actividades, la intimidad de la familia aunque a veces comporte ciertos desajustes, o incluso el vacío de no tener planes.

Si ya has vuelto y te estás incorporando:

– También es importante priorizar, estableciendo pequeños objetivos diarios.
– Reservar los primeros fines de semana para descansar y hacer pequeñas actividades para desconectar y romper con la rutina.
– Respeta también algún espacio de ocio entre semana para irte adaptando poco a poco.
– Volviendo de vacaciones, los ratos de comer pueden ser pequeños descansos tan físicos como mentales, mientras pones atención a gustos, texturas, olores… te olvidas del resto.
– Acepta las emociones que a veces aparecen cuando volvemos de vacaciones. La tristeza de dejarlas atrás o el desazón de recomenzar el trabajo.
– Date tiempo para irte adaptando.

Bueno, ya tienes unas cuantas ideas. Si necesitas más información o ayuda, no dudes en contactarme.

Núria Balliu Castanyer
Girona, 27 d’agost 2019